Alcázar viejo expansión

 

 

LA PUERTA DE SEVILLA

Es una puerta de acceso al barrio de San Basilio, a través de sus murallas, construida en el siglo XIV. Es la única puerta que se han conservado de la ciudad, junto con la puerta del Puente y la puerta de Almodóvar. Está situada muy cerca del puente de San Rafael, al final de la avenida Conde de Vallellano.

 

Puerta Sevilla

 

Su construcción vino propiciada por la creación del barrio de San Basilio, o del Alcázar Viejo, cuya extensión de la muralla y la ciudad hacia el oeste hizo necesaria una nueva puerta de entrada a la misma. Este nombre le viene dado por la conexión de dicho camino hacia la ciudad de Sevilla, también era conocida como puerta de Drogueros.

Al oeste limitaba con el Alcázar Viejo, al sur con el Alcázar de los Reyes Cristianos, con los que compartía sus murallas y torres, y el lienzo norte de muralla, con uno de los laterales del actual Mercado del Alcázar, a través de una calle peatonal que lleva el nombre de Hasday Ibn Shaprut.

Acueducto

Este barrio se salvaría del proceso de demolición de murallas del Siglo XIX, a pesar de que en 1.865 se destruye la Puerta de Sevilla y en 1.953 se eleva la rasante de la Avenida del Corregidor para alcanzar la cota del nuevo puente de San Rafael, pero en 1.958 se vuelve a reconstruir totalmente la Puerta de Sevilla.

Esta puerta no es de gran tamaño, sino que se compone de un único vano adintelado. Lo más destacable del conjunto son dos arcos pequeños gemelos, adosados perpendicularmente al muro que discurre junto a la puerta y una pequeña torre, cuyas últimas teorías sugieren que podría haber sido un acueducto. Junto a la puerta también se encuentra una tumba romana. Coronando el conjunto se halla el escudo de la ciudad.

Delante de la puerta encontramos además un monumento al filósofo e historiador Ibn Hazm, sujetando en un rollo su obra más famosa, El collar de l paloma. Dicho monumento fue realizado en 1963 por el escultor Amadeo Ruiz Olmos.

Paralelo a la muralla, y por su exterior, está la calle Cairuán por donde corre un foso con agua por el que discurría antiguamente el arroyo del Moro, para desembocar directamente en el propio rio Guadalquivir.

En esa esquina se encontraba la puerta de los Sacos, hoy tapada por el arco de arranque del puente de San Rafael, construido en 1953.

Ibn Hazm

PUERTA DE LOS SACOS

La puerta de los Sacos fue una de las muchas entradas que tuvo la ciudad de Córdoba en la antigüedad. Es una de las grandes desconocidas en el panorama de las puertas de la muralla de Córdoba, ya que no está situada en su enclave original.  Su nombre viene dado a que era la entrada donde normalmente pasaba la harina que iba en dirección hacia el Alcázar de los molinos cercanos.

Puerta de los Sacos

Sufrió un cambio drástico debido a que fue víctima del ajuste urbanístico que sufrió la ciudad, al construir la carretera Nacional IV y el puente de San Rafael sepultando la puerta bajo el paseo que hoy discurre por encima del Arroyo del Moro.  Aún se puede ver parte de la puerta de los Sacos, junto al arco que forma un puente bajo el que discurre el arroyo, localizada debajo de la Avenida del Alcázar, ofreciendo al visitante un recorrido por las faldas de la antigua muralla, donde la piedra, el río y la vegetación ofrece un sendero muy natural para el paseo.

PUERTA DE LOS SACOS HOY

A partir de 1954, cuando finaliza la restauración de la barbacana y el foso, empieza la de la muralla, la puerta de los Sacos fue desmontada, restaurando el dovelaje de su arco apuntado, volviendo a montarlo y rehaciendo su almenado.

En la actualidad, esta puerta con portón de madera ya recuperada, da servicio a Caballerizas reales para introducir el pienso y la paja a las cuadras a través de un pequeño puente.

Puerta de los Sacos